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Muchos hemos crecido con la idea de que la alopecia es la calvicie irremediable que empiezan a sufrir los hombres en algún momento de su vida. Sin embargo, ésta es una condición mucho más compleja de lo que pensamos.
La alopecia es la pérdida anormal de cabello, tanto en la cabeza como en el resto de áreas del cuerpo donde tenemos pelo. Sus causas pueden ser diversas:
Hay otros factores que pueden provocar o agravar la pérdida de cabello, como el alcohol y la mala alimentación. Asimismo, existen distintos tipos de alopecia, como la androgénica, la areata, o la difusa. Y, lo más importante, afecta tanto a hombres como a mujeres.
España es un país con una preocupante tasa de personas que experimentan algún tipo de pérdida de pelo. Se estima que actualmente el 50% de la población sufre de alopecia, y que un 90% de estas personas padecen alopecia androgénica, también conocida como calvicie común.
Los hombres son más propensos a la alopecia pero las mujeres también pueden sufrirla, a cualquier edad, por diversos motivos:
Sabemos lo mucho que puede afectar psicológicamente ver pelos entre los dedos cada vez que nos pasamos la mano por la cabeza, o comprobar como la densidad y el brillo de nuestro cabello va disminuyendo. La autoestima se ve afectada, sobre todo cuando hablamos de una persona joven. Ante esto, no hay que estresarse ni obsesionarse con el problema, sino buscar ayuda profesional.
Una vez tengamos un diagnóstico de un médico especialista, sabremos qué tipo de tratamiento tenemos que iniciar. Puede ser desde un simple medicamento oral hasta un injerto capilar. En algunos casos también podríamos necesitar acudir a un psicólogo, ya que la salud mental tiene mucho que ver en trastornos que alteran nuestra apariencia física.
Si percibimos que el cabello comienza a caerse de forma inusual, podemos recurrir a diversos productos que se pueden encontrar en farmacias para intentar frenar el problema.